JORDI FERRERO

Para mí el Olagolf Masters es un reencuentro de jugones con los que competimos a lo largo del año, y que todos se juntan en un fin de semana de pura competición y puro golf. Sin duda la fecha más señalada en el calendario y que a partir de la edición en la que fui ganador llevaré en mi memoria toda la vida. Un desenlace de locos, con muchos amigos animando, con tensión competitiva, con un carrusel de buggies siguiendo el partido, y con una organización de lujo que cuida cualquier mínimo detalle.

Saber que no eres el mejor del fin de semana, pero ir pasando eliminatorias, saber que eres capaz pero pensar que tu compañero competidor la revienta y aun así salir victorioso, tener la capacidad de luchar bajo presión y ver cómo tu rival es capaz de hacer cosas con la bola que tú ni las sueñas porque empezaste de mayor a jugar a esto, es muy grande plantarse en unas semifinales contra un hcp cero y meterle presión para que también le entren las dudas como a mí es muy grande ,y eso se lo lleva uno en experiencia y seguridad al pasar la eliminatoria. Es la esencia del match.

Pero si todo parecía ideal en ese domingo soleado, aún deparaba el día muchas ilusiones de alguien que vive este deporte con humildad y con respeto.

La final por la tarde empezaba con un tee del 1 abarrotado. Fotos, choques de mano, el reloj no daba la hora de salida, no pasaba el tiempo, la tensión se palpaba. El otro finalista hacia swings de ensayo con un ritmo de pro, con un empaque que daba miedo, y con una seguridad que era evidente…. pero yo no había llegado hasta allí para bajar los brazos y utilicé mis armas. Salidas de pares 4 con hierro mientras me ponían la bola a escasos metros de GREEN con el drive….., precisos putts que no me dejaron sacar la cabeza ni para decir ojo que estoy aquí, y todo se precipita a un final igualado donde un hoyo 18 par 5 espectacular con agua y llegada a la casa club seria el que decidiría el ganador.

No iba a deja escapar la ocasión….. no me iba a defraudar…. sólo faltaba un paso más ….si ya estaba en el último hoyo….si había soñado con esto mil veces… si había llevado a un hcp cero al 18…. con un tee del 18 abarrotado que en torneos profesionales normalmente no hay la misma gente mirando la salida…. pues si… salgo primero y pego un capón a 100 metros y mi rival la revienta con un draw espectacular de drive al centro de la calle por la derecha. Estoy muerto, me quiero morir, no puedo mover los brazos fluidos, pero me doy una opción con una madera bajita al draw trotona cargada de adrenalina desde el rough delante de rojas y me dejo un hierro cuatro a 189 metros con fuera límites por la izquierda, agua a la derecha y green en ligera subida, todos los ingredientes para un desenlace de terror. Mi compañero hace un lay up no muy bueno que le mete en problemas y le dificulta el tiro a GREEN, parece que la tensión no es solo para mí y llega mi momento. Llevo el hierro 4 a antegreen en un tiro recto con la bola baja para mantener la trayectoria y me dejo ocasión de dos putts para hacer el par desde antegreen.

Como si de una película se tratase, se hace el silencio. Cae el foco sobre mi, se que me valen dos putts. Todo se transforma en cámara lenta, no veo nada más que bola y hoyo, no oigo nada, todo se para, he dado ese putt mil veces en mis sueños para ganar, no me puedo fallar, se que puedo, y un movimiento muy seguro de  putt hace salir rodando a la bola hasta el mejor de los finales. Se que va firme , se que llega, se que me vale, se que he hecho historia, con mi mujer y mis amigos allí, con jugones que me dan mil vueltas, una victoria de prestigio que me acompañará toda la vida. Patea Ángel, no miro, se que la puede meter, pero no entra. Estallo, no puedo más, he ganado, se me saltan las lagrimas, no puedo aguantarlas…..

Pasaron cosas inolvidables ese fin de semana. Olagolf es puro golf y pura competicion, pero de la sana. El abrazo del 18 con Ángel fue muy sano y le agradezco profundamente que haya contribuido a hacer un fin de semana inolvidable con su presencia que sin duda hizo grande el Field del torneo. Solo me quedaba el reconocimiento de todos en la entrega de premios, y un aplauso sincero de todos los que van ese fin de semana allí a competir al máximo nivel. Sin duda orgullo y emoción serían las palabras de lo que sentí y siento cada vez que recuerdo las emociones que se viven en el Olagolf Masters Match Play de Altorreal. Ese fin de semana me cambió la vida , me ha hecho más humilde que sé que es lo que me llevó a la victoria, y a apreciar y creerme que sí, que es posible empezar tarde a esto y competir contra los mejores en este formato de igual a igual.

Un Gran Premio de recompensa sin duda, un gran viaje, pero no cambiaria ningún premio por las emociones vividas en Murcia ese fin de semana.

Buscamos puro golf y Olagolf lo es.